Desfile de árboles al paso.
Soldados del verano vencido.
Brazos caídos, ramas dobladas.
Alas cansadas que menean el aire.
Rumores mansos, verdor amarillo.

Hojas que caducan al tocarlas.
Pronto serán camino.
Alfombra de trotadores,
descanso del peregrino,
maldiciones de las patadas
y entretenimiento de niños.

Sonámbulos sueños de estío,
no despertéis mientras dure el invierno
Briznas secas de anhelos eternos,
rugid a diestro y siniestro,
bailad entre las zancadas
de los que se creen despiertos;
sed la guía que marca el norte
del que, perdido y cansado,
mira al suelo y contempla el goteo seco
del desdén del tiempo.