Olvidé las risas de antaño sin aprender a llorar.
Suelo llorar en sueños, o quizá pienso que lo hago,
Sea como sea, así hace menos daño.
Sueño que me asomo al mundo y muero sin haber nacido.
Intuyo lo que he vivido y berreo,
¡qué bien se está dentro!

Medio cuerpo en el abismo, madre no empujes más.
Braceo a contracorriente, entre tus entrañas peleo contra Dios,
De afuera tiran con fuerza, Sus manos bendicen mi nuca.
¡Hijo! Gritas,
El susurra, ¡Sal!
Vida sin risas, muerte sin penas
Eterno peregrinar.